jueves 17 de febrero de 2011

Tal vez deberías correr

Seguís rebotando
de fracaso en fracaso,
zigzagueando
de mujer en mujer,
de botella
en botella.

Largas horas
de ebriedad,
de imágenes
turbias,
de deseos
corroídos;
de herrubre
y
escombros.

Tanta oscuridad
arrastra
el alma
por las veredas
porteñas,
y más botellas,
y más vidrios rotos
sobre los cerámicos.

Tu juventud
se hunde
en copas
y copas,
y no surgen
sino un puñado
de tristes
poesías;
siempre
alejado del mundo.

¿Ves cómo
se pasa la vida
a través
del fondo
de tu vaso?

¿Ves tus fracasos
empapados en cerveza?

¿Atisbás
siquiera
la cumbre
que decías perseguir?

Un alud se abalanza
cuesta abajo,
lo observás
de pie
sobre los páramos,
mientras tus dedos
juegan con las monedas
en tus bolsillos.
Ya sentís
el viento
que impulsa
sobre tu rostro.
¿No te tiemblan las ojeras?

Se oye el estruendoso
rugido de la avalancha
y la desolación
en su carrera hacia
vos.

Tal vez
deberías
CORRER...

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