miércoles, 19 de enero de 2011

Elevándome nuevamente


El peso muerto de la incertidumbre
va disipándose, deforestando el bosque negro
que no deja avanzar, proyectar y calcular;
y deja finalmente en libertad
al muchacho de las luces tenues,
de duros escritos, de certeras canciones.

¡Oh amado enfoque!
No separes mi alma de los grandes autores,
mantén esta mente activa para comprenderles,
agudiza mis sentidos;
olores, colores, sonidos, superficies,
ya no quiero perderme de nada

¡Oh Primorosa Cerveza!
“Compañera en un hueco, agua dulce en el mar”
Nos fundiremos nuevamente y será como en los viejos tiempos:
ajedrez, suculentas comidas, parloteo literario… hilaridad.
No hay necesidad de desbaratar al caminar por la niebla.

Y en el pequeño espacio de un cuarto de San Telmo,
composiciones inspiradas en perfumes
alojados entre sábanas nacerán nuevamente.
“La Duermevela” incitará la caída de prendas,
dejando atrás el salvaje rugido de un alma oscura
que ahora reforzada, no permitirá jamás
que demasiada tristeza vuelva a apoderarse de los días;
sólo la justa y necesaria, para sentir como funciona el mundo.
Y que las gárgolas del amor en forma de espejismos
mueran antes de aparecer ante mí.

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